Luis y Fernando: construyendo nuestra familia

Cuando Felipe anunció su decisión de estudiar física, Luis (48) y Fernando (52) se sorprendieron. Siempre pensaron que, una vez terminado el cuarto medio, se iba a inclinar por la música, afición que le conocían desde muy chico.

De hecho, Fernando lo había descubierto unos años antes, cuando él y Felipe se dieron cuenta que eran fanáticos de The Beatles. “Los empezamos a escuchar y a ver videos juntos. De repente, Felipe empezó a sacar las canciones en guitarra y bajó un programa para hacer mezclas con piano, que también toca, y después con el bajo. Hacía las percusiones con una caja de cartón. Luego, lo juntaba todo en una grabación espectacular que nos hacía llorar”, recuerda.

Felipe tenía 13 años y ya demostraba una gran madurez e inteligencia. “¡Cuando todavía era más bajo que yo!”, se ríe Fernando.

Mucho antes, cuando Felipe todavía era una guagua, Fernando y Luis se conocieron en un tren hacia Santiago. Era un 16 de abril, hace 16 años. Cada uno viajaba pensando en lo suyo, hasta que se miraron. “No fue en un lugar buscándonos; la situación se dio mientras ambos estábamos de vuelta de trabajar, en una de esas coincidencias que se da pocas veces en a vida”, cuenta Luis.

Él fue quien se la jugó de inmediato. Cuando llegaron a la estación, Luis esperó a Fernando en la salida y le dio su tarjeta. Ese mismo día, más tarde, se volvieron a encontrar. Y nunca más se separaron.

En ese momento, Luis se estaba separando de Claudia, la mamá de Felipe. Tiempo después, pudo sincerarse con ella. “Fue ella la que me preguntó si era gay y le dije que sí. No fue tema. Me deseó toda la felicidad del mundo y seguimos siendo amigos. De hecho, ambos tenemos un dicho: ‘fuimos amigos antes y después del matrimonio’”, relata Luis.

La comunicación nunca se cortó. Luis y Claudia continuaron enfocados en la crianza de Felipe, coordinándose y repartiéndose responsabilidades. Fernando lo conoció cuando tenía 8 años, en una gala de baile en la que Luis participaba y a la que había invitado a toda su familia.

Claudia se sentó al lado de la mamá de Fernando y disfrutaron de la presentación.

Al año siguiente, surgió la idea de que Felipe se integrara a una escuela de natación. “La rutina iba a ser que yo lo fuera a buscar para llevarlo todos los días, pero nació de Felipe la idea de dormir en nuestra casa la noche anterior”, comenta Luis.

Fernando se puso nervioso. Nunca se había planteado la idea de ser papá y no estaba seguro si debía cambiar su forma de ser. De a poco, se dio cuenta que no era necesario. Fue en esas visitas de fines de semana, mientras salían a pasear y comían rico, cuando se encontraron con la música.

“Ahora lo hemos perdido un poquito porque está pololeando y está en su proceso de 18 años en que los papás ya empezamos a aburrir un poquito”, dice Luis. De todas formas, conservan la costumbre para tratar de juntarse los viernes y que sea un momento de los tres para encontrarse y conversar.

Uno de esos momentos se dio a principios de este año, cuando viajaron por primera vez de vacaciones. Saliendo de un restaurant, Felipe dijo que tenía dos papás. Todos lo tenían claro, pero era primera vez que lo decía a viva voz; Fernando se emocionó. “Hace tiempo que es parte de mí y me siento como tal. De hecho, toda mi familia me pregunta por ellos: por Troy, nuestro perro, por Felipe y por Lucho. Pero escucharlo de él fue rico y muy emocionante”, se acuerda.

Saliendo de un restaurant, Felipe dijo que tenía dos papás. Todos lo tenían claro, pero era primera vez que lo decía a viva voz; Fernando se emocionó.

Como con Luis y Claudia, Felipe y Fernando tienen sus discusiones y sus formas de complicidad. Los tres asistieron a la graduación de octavo de Felipe. Fue él mismo que les pidió que fueran juntos y comieran después, que le escribieran algo en la camisa como lo habían hecho sus compañeros. Al rato, Claudia y Fernando tocaron la guitarra juntos.

Mirando su historia, Luis y Fernando se sienten afortunados. El muro de su departamento, completamente ocupado por fotos de sus familiares, lo demuestra. Han tenido la posibilidad de construir familia entre ellos, con sus padres y hermanos, con Claudia y con Felipe.

Pero la preocupación siempre ha estado presente, especialmente cuando Felipe era menor de edad. Luis se pregunta: “¿Qué hubiese pasado si Claudia y yo no hubiésemos estado? ¿Quién cuidaba a Felipe? Habría quedado absolutamente desvalido”.

Luis se pregunta: “¿Qué hubiese pasado si Claudia y yo no hubiésemos estado? ¿Quién cuidaba a Felipe? Habría quedado absolutamente desvalido”.

Por eso y por sus familias, siempre han querido tener la posibilidad de poder casarse.

“Quisiera poder decirle suegra a mi suegra como corresponde. Quisiera que legalmente también fuera mi suegra, como también a mis cuñados y a los sobrinos de Fernando. Quiero poder decirlo con hechos y que Fernando se sienta parte de mi familia en todos los ámbitos”, afirma Luis.

“Quisiera poder decirle suegra a mi suegra como corresponde. Quisiera que legalmente también fuera mi suegra, como también a mis cuñados y a los sobrinos de Fernando”, afirma Luis.

“Para mi gusto, no solo es por un tema práctico y de seguridad, sino que principalmente porque hay amor”, concluye Fernando.

About the author

Súmate a la historia

A través de estas historias esperamos demostrar la necesidad urgente por la igualdad en el matrimonio. Este es tú momento de ser parte de la historia. Súmate!

En Change.org



Show Buttons
Hide Buttons